martes, 2 de diciembre de 2014

Las prioridades para el próximo gobierno

Leandro Alem y Lisandro de la Torre fueron dos figuras emblemáticas de la política argentina que se caracterizaron por combinar una fuerte voz en la denuncia y en la crítica, y mantener una ética inquebrantable. Los dos dejaron un reconocido testimonio, pero ninguno llegó al poder. Tal vez la historia habría sido muy distinta si lo lograban. En el actual contexto, hace falta, como ellos, una voz constante y potente en la política; una voz que, más allá de las imperfecciones que pudiera tener, marque esa constante en el reclamo y el testimonio por un valor en la política: la honestidad.
Una voz que sepa canalizar las inquietudes expresadas por la ciudadanía en las numerosas marchas realizadas, convocadas por esa misma ciudadanía que entiende que la política no es una competencia bárbara por los votos del pueblo ni un campo de batalla para satisfacer los deseos de los poderes dominantes de turno sino un medio para llevar a cabo políticas sanas y responsables en beneficio de un pueblo que pide ser gobernado, no sometido.
Hace falta una voz que supere la falta de identidad política de la oposición que sigue sin presentar propuestas plausibles de ser llevadas a la práctica en acciones de gobierno. Una voz que, como aquellos políticos, sean verdaderos fiscales en un sistema que ha sido bastardeado hasta tal punto que ya no reconoce ningún límite en satisfacer los caprichos del poder de turno.
El odio es cada vez mayor, la política se ha tornado sofocante, el diálogo imposible. No hay término medio. Todo es blanco o negro. No hay matices de gris. El que piensa distinto es un enemigo, no un opositor con el que se pueda intercambiar puntos de vista. Quien está cerrado al diálogo no puede progresar ni evolucionar.
Los actuales presidenciables (Scioli, Massa y Macri) son los que tienen el deber de construir una alternativa política. Ninguno de ellos llegaría al poder con una mayoría contundente sino que el próximo gobierno sería forzosamente de coalición. Esto implica que las diversas fuerzas deberán deponer diferencias y buscar a toda costa consenso en aras del bien común. Hay que rectificar a toda costa un modelo económico que pone barreras, controles y trabas por doquier, pero que no pone trabas ni barreras a la inflación, a la pobreza, a la delincuencia y al narcotráfico. Hay que establecer un estado auténticamente democrático para reducir el hiperpresidencialismo y restablecer un mínimo de seriedad en la función pública derogando, a la vez, leyes emitidas por un congreso sumiso y obediente que sólo buscan otorgar impunidad. Es menester investigar a la presidenta y todo su entorno tanto desde el punto de vista penal como el penal tributario. Que hasta el último de los funcionarios sea capaz de explicar el origen de sus fondos y, en caso de no poder hacerlo, que carguen con todo el peso de la ley.
La prioridad debe ser restaurar la paz social al cabo de más de una década en que un gobierno se empecina en mantener el más asfixiante verticalismo en un clima de crispación y enfrentamiento como nunca antes se ha vivido en el país. Hay un abismo entre la realidad y el relato impulsado por la bien instalada red de obsecuencia mediática oficialista. Mientras los servicios se deterioran, la economía se desangra, se echa gente de los trabajos y las instituciones se vilipendian día a día, el gobierno insiste en llevar a cabo su estúpida guerra santa contra el diario Clarín. Eso responde a la necesidad de construir un enemigo externo como una manera de exculpar la ineptitud y la mediocridad con que han administrado el país. Ya lo sabemos. Hay una visión populista de la historia que deforma y distorsiona la misma. La prioridad del próximo gobierno debe ser también desmantelar progresivamente esa red y restaurar a los próceres, a las grandes personalidades de la historia, la jerarquía que nunca debieron perder.
La disyuntiva es seguir ahondando en la decadencia o volver a las bases, aquellas que establecieron los próceres, aquellos que ni su bronce impidió que se los vilipendiara en el revisionismo del relato.
Sabemos que la tarea no es fácil. Sabemos que no es fácil encontrar las políticas adecuadas para contrarrestar el alto grado de inmoralidad que presenciamos. Pero lo que está en juego es muy importante como para perder el tiempo en discusiones mezquinas. La sociedad le pide especialmente a la oposición que aprenda a ocupar su lugar. Es la deuda de todo el arco opositor que debe superar la inoperancia y la pasividad que lo caracteriza. Sabemos, insistimos, que la tarea no es fácil en un espectro político bastardeado por más de una década de impunidad, mentiras y soberbia. Pero es menester que se erijan figuras siguiendo el ejemplo de aquellos abnegados políticos, figuras que se sientan llamados a ejercer con valentía y decisión esta gran responsabilidad.
Lo que está en juego es demasiado importante como para que todos los políticos opositores pierdan el tiempo en discusiones superficiales. A la altura de estas circunstancias deben estar los presidenciables. Es menester anteponer los intereses de la nación y el bien común a la mezquindad individual. Es menester comprometerse para salvar a tiempo la república.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Recuerdos del G-20

La cumbre del G-20, realizada entre el 15 y 16 de noviembre en Brisbane, Australia, tuvo como eje el crecimiento mundial. Así se desprende del comunicado final del encuentro, el Plan de Acción de Brisbane, que prevé un crecimiento mundial del 2,1% y la creación de “millones de puestos de trabajo de calidad.”
En la reunión se aprobó una mayor inversión en infraestructuras, con la creación de un centro de promoción en Sydney, y una mayor regulación de los mercados financieros, incluida la llamada "banca en la sombra," que elude hasta ahora los controles que se hacen a los bancos. "Pero aún queda mucho trabajo por hacer para crear un sistema financiero más fuerte y resistente," señala la declaración final.
El intercambio automático de información fiscal entre los países no comenzará hasta 2017 o incluso fines de 2018. Las grandes empresas podrán seguir aprovechando hasta entonces las posibilidades del sistema para evitar el pago de impuestos, pese al compromiso que subraya la declaración de que "las ganancias deben pagar impuestos allí donde se realizan las actividades económicas que generan esas ganancias."
Entre los mandatarios presentes se encontraba el presidente norteamericano, Barack Obama, a cuyo pedido se incluyó en el texto la exigencia de que el crecimiento sea equilibrado e inclusivo, con el objetivo de reducir la pobreza. “Las ganancias deben pagar impuestos allí donde realizan las actividades económicas que generan esas ganancias,” subraya la declaración.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, celebró en la cumbre que "los contribuyentes nunca más tengan que pagar el rescate de bancos de sus bolsillos".
La directora de la ONG Oxfam, Winnie Byanyima, saludó los planes de crecimiento del G-20, pero reclamó que “el 40% más pobre de la población se beneficie a partir de ahora más que el 10% más rico.” Criticó también que la meta de expansión se haga "sobre la base de programas que no son nuevos, sino que fueron presentados de una forma nueva para la cumbre."
"Si una mujer africana se pregunta qué beneficios le depara el G-20, tiene pocos motivos para la esperanza," criticó Tim Costello, presidente del C-20, una organización que busca el diálogo entre líderes políticos y organizaciones de la sociedad civil. (ONGs, organizaciones religiosas, sindicatos, centros juveniles y de estudiantes, etc.)
El grupo de los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) criticó a Estados Unidos por bloquear la reforma del Fondo Monetario Internacional.
Por último, el comunicado final reclamó también una acción fuerte y eficaz para abordar el cambio climático con el fin de adoptar un protocolo, con carácter legal, en la conferencia climática de la ONU que se realizará en París en 2015.
La nota de color la dio el ministro de economía de Argentina, Axel Kicillof, que saludó con los dedos en V. Sí, la V de victoria. ¿Qué quiso decir con ese gesto triunfal? ¿Se cree que es John Keynes?
¿Será una manera de evaluar su tan brillante gestión? Veamos: hay una altísima inflación, emisión monetaria, pérdida de reservas, creciente desempleo, déficit fiscal, crisis energética, presión impositiva, no se vende un auto o un departamento ni por casualidad, caen las inversiones, faltan insumos importados en todos los sectores, reina la inseguridad jurídica, el país se ha convertido en un paraíso de narcotraficantes y la economía se cae literalmente a pedazos.
¿Habrá recordado sus exitosísimas clases de la UBA en que sus alumnos se quedaban dormidos?
¿A qué se debe tanto triunfalismo?
Pues le agradece a Cristina por haberle alquilado un avión privado por 600.000 dólares. Después de todo, la reina de Holanda viajó recientemente a Buenos Aires en un avión de línea.
¿Y por qué no? Si Fidel Castro tiene más plata que la reina de Inglaterra, Axel Kicillof puede viajar mejor que la reina de Holanda.

martes, 4 de noviembre de 2014

¿A quién le importa Cuba?

La Asamblea General de las Naciones Unidas votó por abrumadora mayoría -188 votos contra 2- el fin de las sanciones económicas contra Cuba. Es obvio que el mundo entero quiere que Cuba sea libre. El único que se opone es el gobierno de Cuba.
¿Cuál es el problema que Cuba ha tenido en los últimos 50 años para comerciar con todos los países del mundo, salvo con Estados Unidos? Ninguno.
A excepción de unos pocos días de noviembre de 1962, cuando Kennedy ordenó a la marina norteamericana impedir el desembarco de misiles atómicos soviéticos en la isla, Cuba nunca ha estado “bloqueada,” tal como reza el clamor arquetípico de la izquierda cuando alza la voz en defensa del régimen castrista. Excepto con Estados Unidos, ha podido comerciar libremente con todos los demás países, cuyos barcos nunca fueron entorpecidos por nadie para llegar a puertos cubanos a descargar mercaderías.
Cuba tiene como principal fuente de ingresos el turismo, en especial el de Estados Unidos. Los hoteles son en su mayor parte de empresas españolas, y tienen casinos flotantes  a 12 millas de la costa porque en la "aislada isla" está prohibido el juego. La segunda fuente de ingresos proviene del dinero que los cubano-estadounidenses  mandan a sus parientes que viven en el "territorio libre de América." Cuba no está bloqueada. Sólo está embargada por Estados Unidos como represalia por los bienes de ese país confiscados por Fidel Castro, que fue lo primero que hizo cuando llegó al poder.
¿A qué se debe, entonces,  la pobreza crónica de Cuba? Al monumental fracaso del modelo económico comunista. La pobreza cubana debe buscarse en un inherente autobloqueo propio de ese desastroso sistema, y no en causas externas. De hecho, las causas externas son las que están ayudando a este país, como el mencionado turismo norteamericano. Y salvo con el país del norte, Cuba puede adquirir los bienes que necesita en el resto del planeta. No lo hace por la simple razón de que no tiene con qué. Después de medio siglo de dictadura Castro-comunista, Cuba es un país quebrado. El “bloqueo” es un mito inventado por una dictadura cavernícola que pretende justificar así su fracaso.
Después de medio siglo de una dictadura que ha hecho manejos desastrosos de la economía, que ha empleado gigantescos recursos en equipar el ejército más poderoso de América después del de Estados Unidos, que ha patrocinado organizaciones subversivas por todo el continente incluyendo la Argentina, que ha sacrificado a sus jóvenes en guerras estúpidas e inútiles como las de Angola y Mozambique en la década del ’70, que mantiene el más asfixiante verticalismo, que persigue sistemáticamente toda forma de libertad individual, que fomenta la delación de unos cubanos contra otros, Cuba ha sido reducida a un fantasma de país. Son estas “políticas de estado” lo que han hecho de Cuba lo que es hoy. Ese es el verdadero bloqueo; un bloqueo que no viene precisamente del norte, como el viento.
Cuba se encuentra bajo una dictadura que en medio siglo no ha hecho otra cosa que mentir, perseguir, censurar, racionar, encarcelar y fusilar a sus súbditos. ¿Qué miedo tiene el régimen castrista de aceptar la libertad y la democracia y permitir que los cubanos elijan libremente lo que quieran para sus vidas?  
¿A quién le importa Cuba? A todos, salvo al gobierno de Cuba. ¿Quién quiere que Cuba salga adelante? Todos, salvo el gobierno de Cuba. Por eso es que todavía están ahí. Por eso es que no llaman a elecciones. Ese es el verdadero bloqueo. Todo lo demás son cuentos chinos.
Como dijo el representante estadounidense en el debate de la Asamblea General, Ronald Godard, que defendió la continuidad de las sanciones: "Esta resolución (votada por la ONU) sólo sirve para distraer de los problemas reales a los que se enfrentan los cubanos."
Lo que Cuba necesita no es que le permitan comerciar con Estados Unidos -¿con qué lo haría?- sino que Estados Unidos la subvencione y la ayude a ponerse de pie. Tiene que haber un nuevo Plan Marshall.
Para todos los que estamos convencidos de que toda dictadura –de izquierda o de derecha - es abominable, el mal absoluto de un pueblo, la mejor manera de demostrar solidaridad y compasión por el pueblo que la padece es ayudarlo, por todos los medios posibles, a acabar cuanto antes con ella. Es la manera de ayudar a los disidentes, a los que se juegan la vida combatiéndola.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Obrar según la virtud

El panorama económico sigue la tendencia de los últimos meses. La falta de dólares, que la presidenta ha lamentado en público no poder imprimir, está asfixiando la economía. Caen sin interrupción la actividad, las exportaciones, las importaciones y el superávit comercial. Suben el gasto público, el déficit fiscal y la inflación. Para este año, se ha pronosticado crecimiento negativo. Las viejas recetas de emisión monetaria  con el pretendido objetivo de impulsar la economía están a la orden del día, a pesar de que peronistas, radicales, y regímenes militares comprobaron hasta el cansancio el caos que eso ocasiona, y es la lección que como grito silencioso intenta llegar a la actual administración, pero el ministro de economía no se da por aludido.
A la presidenta no le va tan mal, de cualquier modo. En el terreno político, hace lo que quiere. Domina el congreso, impone su agenda, somete a los gobernadores  e ignora sin costo a una oposición dividida y sin una clara figura que se erija como líder, cuya única estrategia visible consiste en esperar; esperar que surja ese líder, esperar que alguien proponga una política de gobierno alternativa, que se derogue el cepo cambiario, esperar el año que falta para que Cristina abandone el poder, esperar la próxima marcha, esperar, esperar, esperar.
El abismo entre  dichos y hechos, entre relato y realidad, es cada vez mayor. Mientras la recesión continúa profundizándose, la consabida red de obsecuentes mediáticos sigue impulsando la guerra santa contra el diario Clarín, misión por la cual el pueblo le está inmensamente agradecido. ¿A quién le importa la postración en que ha caído la economía, la política, la vida institucional y cultural del país?
Cada vez hay más ejemplos en lo que a deterioro institucional se refiere. Ante una denuncia periodística sobre la desaparición de un expediente en la investigación del caso de la ex-Ciccone que podría incriminar al vicepresidente  Amado Boudou, el ministro de justicia Julio Alak se justificó diciendo que “en todos los poderes suelen extraviarse expedientes.” Eso va en contra de la forma de pensar de la presidenta, que dijo que no cree en casualidades sino en causalidades. En este caso, es la “casualidad” por la cual se “extravió” un expediente que podría haber aclarado quiénes son los dueños de The Old Fund, el fondo que se apropió de la imprenta hasta que el congreso, bajo la impronta kirchnerista, acudió en auxilio de Boudou estatizándola. Una cosa es segura, la nube de sospechas de corrupción que rodea al licenciado-guitarrista deberá tener muy pronto una definición que no será precisamente por casualidad.
Y la inflación ha provocado tales estragos que el gasto público tiene una cantidad de ceros tan grande que tampoco es por casualidad.
La nula credibilidad del gobierno no será superada por casualidad. El grave deterioro que el país acusa en todos los rubros, tampoco. En esta etapa de transición, el gobierno que asuma el año que viene recibirá una sociedad hastiada y diezmada por estos años de desgobierno basado en el favoritismo, el conformismo y la obsecuencia. Todo gobierno surgido de elecciones es el espejo de la sociedad civil que lo elige. Eso quiere decir que los políticos y los gobiernos hacen lo que las sociedades les dejan hacer… hasta que las mismas sociedades les ponen límites. Tenemos que evitar a toda costa lo que Ayn Rand llamaba “la última etapa;” esto es, “la etapa en la que el gobierno es libre de hacer lo que le plazca, mientras que los ciudadanos pueden actuar sólo por permiso; esa es la etapa de los períodos más negros de la historia humana, la etapa del régimen de la fuerza bruta.”
Si tenemos la oportunidad de votar y vivir en democracia, los argentinos debemos obrar según la virtud. Como decía Benjamin Franklin, “Sólo un pueblo virtuoso puede vivir en libertad; a medida que las sociedades se hacen corruptas y viciosas, aumenta su necesidad de amos.”
La frase del gran científico y político norteamericano se vincula perfectamente con la sentencia de Mariano Moreno. “Si los pueblos no se educan, cambiarán de tirano pero no de tiranía.”  

martes, 21 de octubre de 2014

Vacío de poder en Irak

Hillary Clinton sostiene que Obama facilitó el crecimiento del grupo radical suní Estado Islámico o ISIS por retirar todas las tropas estadounidenses de Irak en 2011 y no suministrar una ayuda mayor para los grupos moderados opuestos al presidente Bachar el Assad en Siria.
Aunque no simpatizo con el partido demócrata norteamericano, no dejo de reconocer que ese punto de vista es muy razonable, ya que los Estados Unidos tendrían que haber mantenido apenas alguna fuerza en Irak a pesar de la oposición, pero los réditos políticos y el dinero de los contribuyentes pesan, los políticos se mueven en consecuencia y Obama no es la excepción.
La brutal agrupación Estado Islámico, culpable de crímenes de lesa humanidad, se formó en Irak luego de la invasión de 2003. Este grupo, basado entre Irak y Siria, se formó con cuadros de la agrupación Al- Qaeda. El actual líder del grupo, Abu Bakr al Baghdadi, llegó a la conducción de al Qaeda en Irak cuando unidades de élite de los Estados Unidos mataron a los dos principales líderes de este grupo en 2011. A pesar de que la agrupación centraba entonces sus esfuerzos en derrocar a Assad en Siria, su base financiera permaneció en Irak y dio origen al ISIS. Si Obama hubiese otorgado mayores cantidades de armas a los grupos más moderados de la oposición en Siria, el ISIS probablemente no sería hoy tan fuerte. Esta ausencia de una estrategia global fue la que produjo un vacío de poder, aprovechado por los grupos más radicalizados. Cuando el ISIS invadió recientemente Irak, desarmó al mejor equipado ejército iraquí y lo puso en retirada como resultado de que nadie le había impedido que se apodere de armas y se entrene. Esas fueron las consecuencias de la inacción de Obama, su falta de estrategia y de ayuda para los grupos moderados de la región.
En realidad, esa inacción obedece a la política del apaciguamiento. Algunos analistas afirman que el intervencionismo original de George W. Bush ha llevado a la radicalización islamita tanto de Irak como de Siria, y que más intervención estadounidense sólo conducirá a más de lo mismo. La consigna, entonces, es complacer a los grupos beligerantes para evitar su furia y, por consiguiente, sus terribles actos de barbarie.
¿Logrará asegurar la paz esta política basada en el apaciguamiento? Difícilmente. De hecho, corre el riesgo de tener un efecto inverso. Porque el enemigo, convencido de que nadie le hará frente, se sentirá envalentonado para efectuar ataques cada vez más decisivos. Ceder ante el enemigo que se expande, como está cediendo Obama, no es asegurar la paz. Al contrario, es acrecentar el peligro de guerra, porque ante la actitud de retroceso y apaciguamiento, hasta los enemigos más moderados se sentirán incentivados para lanzar el golpe final. Y el terrorismo es un enemigo de todo menos moderado. Hacerles creer, pues, que uno es incapaz de reaccionar es incitarlos a atacar. Obama debería seguir el consejo de su correligionaria Hillary y revisar sus estrategias. Lejos del retroceso y del apaciguamiento, la actitud frente al enemigo debe ser enfrentarlo sin concesiones.
Nadie quiere la guerra. Todos queremos la paz. La diferencia es que algunos creen que apaciguando al enemigo se logrará la paz y otros piensan que la única manera de apaciguarlo es ser superiores a él. El tiempo dirá quién tiene razón.
El dramaturgo español Jacinto Benavente decía que el enemigo comienza a ser peligroso cuando comienza a tener razón. Obama causó un vacío de poder en esta región tan candente del planeta con su decisión de retirarse en 2011 sin presentar una política o una estrategia alternativa. Si el Estado Islámico es tan feroz como Al-Qaeda, o más aún, ¿qué sucederá ahora si ese vacío continúa profundizándose?

jueves, 2 de octubre de 2014

El populismo es al pueblo lo que la demagogia es a la democracia

Los problemas de recesión, inflación y destrucción de empleos en el sector privado no solamente no tienen visos de solucionarse sino que se agravan en la medida en que el gobierno no parece estar dispuesto a rectificarse. Por el contrario, el gobierno se aferra a sus más duras tesituras de intervencionismo, de querer controlar todos los aspectos de la vida de los ciudadanos. Por ejemplo, nos sorprenden los nuevos requisitos que se han de implementar para ejercer el simple derecho ciudadano de salir del país. Hay una increíble lista de 32 ítems que van desde el itinerario competo del viaje hasta la cantidad total de pasajeros del vuelo. (?) NI a George Orwell se le ocurrió eso.
Al gobierno le queda algo más de un año para seguir destruyendo la Argentina y no hará absolutamente nada por cambiar el rumbo. El presupuesto para 2015 prevé la incorporación de 13.000 nuevos empleados públicos que, sumados a los ya existentes, absorberán un tercio del presupuesto proyectado. La actividad privada, fuente genuina de crecimiento y desarrollo, estará completamente diezmada a la espera del próximo gobierno. Es decir que hay que esperar la estocada final de la economía sólo porque se deben respetar los tiempos de una democracia que en los hechos es una dictadura retrógrada. El kirchnerismo nos deja un país virtualmente asilado del mundo, en default, y con un estado gigante y deficitario. Todas las condiciones están dadas para que el próximo gobierno lleve las de perder y empiece a recibir los embates desestabilizadores de la Cámpora. Macri es el verdadero opositor. Pero el único que puede salir de ese encierro es Massa, ya que tiene una estructura de alianzas de base que de la que Macri lamentablemente carece.
Massa, en el caso de convertirse en el nuevo presidente, podría desarticular el poder kirchnerista con su propia estructura de poder. Y tendría que hacerlo en su primer período sin esperar la reelección. Pero si no tiene el coraje y la voluntad política de hacerlo, se convertirá en una continuidad del poder K con todo lo nefasto de este estilo de gobierno durante la era Cristina.
De todos modos, como ningún candidato tiene asegurado el triunfo en primera vuelta, tendría que buscar el respaldo de otras fuerzas para transformar propuestas en políticas, que a su vez requerirán de reglas e instituciones claras para hacerlas perdurables. Esto implica recuperar valores, volver a apostar a la cultura del trabajo, poner fin al gasto discrecional, terminar con la confrontación, premiar la educación, tener leyes articuladas con la seguridad y la lucha contra el narcotráfico y terminar con la cultura del clientelismo.
A todo esto, ¿cuál es la actitud de los acólitos del régimen? La autodenominada agrupación “Carta Abierta” que reúne a intelectuales afines al kirchnerismo, publicó un texto en cual plantea la necesidad de mayor control público en la economía. También afirma que el "camino recorrido" es sólo el tramo inicial de un proyecto que "hoy necesita y quiere afirmar y radicalizar formas de intervención pública para poner límite a los procesos de concentración económica." Son las recetas de carácter populista que nos llevaron al caos que hoy nos rodea, lejos de las mencionadas condiciones de claridad y estabilidad institucional, y que representan ideologías trogloditas ya enterradas.
Y así, la Argentina va en camino de convertirse en una nueva Venezuela. Ese es el “camino recorrido,” con el agravante de que ese país disfruta de un fluido de divisas continuo por la entrada de petrodólares, mientras que el proceso agropecuario es mucho más complicado con un sinfín de variables que pueden tornarse en contra. Venezuela accede a sus riquezas en forma casi inmediata, mientras que en Argentina el precio de la soja va a valer el año que viene un tercio menos de lo que vale ahora. Es que en realidad, el gobierno nunca asume sus errores y sigue firme en su tesitura que tan bien conocemos de atribuir todos los males bajo el sol a conspiraciones internas o externas.
Si la Constitución fuera realmente un texto válido y se llevara a la práctica, habría un poder legislativo y un poder judicial que controlarían al ejecutivo y, por lo tanto, no permitirían una desviación tan grande de los principios republicanos. Pero lamentablemente estamos en una distorsión tan grande de los hechos que el ciudadano está indefenso a merced de los caprichos de la camarilla gobernante; y al cabo de doce años de demagogia populista nos encontramos con una república sin instituciones ni ciudadanos y una democracia desvaída. El populismo es al pueblo lo que la demagogia es a la democracia. El resultado es la negación del ciudadano como tal y la entrega misma de la nación a los intereses del poder de turno. Debemos replantearnos si vivimos en una democracia o es simplemente una mascarada que esconde una verdadera tiranía signada por la corrupción.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Un acto de valor

Es el 1 de diciembre de 1955. En Montgomery, Alabama, una mujer negra de 42 años llamada Rosa Parks se niega a cederle el asiento a un hombre blanco y moverse a la parte de atrás del ómnibus, como era la práctica habitual en esa región del sur de Estados Unidos. Fue detenida por su conducta, acusada de perturbar el orden. Rosa difícilmente lo sabría, pero su acto rebelde se cita como la chispa del movimiento, y se la reconoce como "la primera dama de los derechos civiles." En respuesta, Martin Luther King, un pastor bautista aún desconocido, condujo una protesta al sistema de transporte público de Montgomery, que simplemente convocaba a la población afroamericana a no usar los ómnibus. Debido al boicot, que duró un año entero y tuvo un notable acatamiento, las autoridades terminaron la práctica de segregación racial en los autobuses de la ciudad. El caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, que declaró la segregación racial en los transportes públicos como inconstitucional.
Rosa Parks se convirtió en un ícono del movimiento de derechos civiles. Se mudó a Detroit a principios de la década de 1960 donde trabajó para el representante afroamericano John Conyers desde 1965 hasta 1988. Falleció el 24 de octubre de 2005 y sus restos fueron sepultados en la Rotonda del Capitolio, convirtiéndose en la primera mujer y la segunda persona afroamericana en recibir ese honor. Dedicó su vida a luchar contra el racismo recibiendo decenas de medallas y condecoraciones, entre ellas, la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos.
El acto de valor de Rosa Parks dejó una marca indeleble. Algunos historiadores dudan sobre su contribución al movimiento de derechos civiles, han cuestionado incluso la veracidad de algunos de los elementos más míticos y la describen simplemente como una "costurera cansada" que se negó a ceder el asiento, pero como ella misma afirma en su autobiografía, "Si había algo de lo que estaba cansada era de ceder. No tenía miedo. Había decidido de una vez por todas que tenía que saber qué derechos tenía como ser humano y como ciudadana, incluso en Montgomery, Alabama."
La ironía de “incluir” a Montgomery no era en vano. Rosa Parks nació en un lugar y en una época en que la discriminación racial estaba muy arraigada y se aplicaba en forma violenta. En Pine Level, Alabama, donde vivió en su infancia, los niños blancos iban a la escuela en autobús, mientras que los niños negros debían caminar. Rosa recordó: “Ese era un modo de vida. No teníamos otra alternativa más que aceptar lo que era la costumbre. El autobús fue una de las primeras cosas que me hizo ver que había un mundo para negros y otro para blancos”. En una entrevista de radio, luego del incidente de Montgomery, declaró: "Había llegado el momento de actuar después de haber sido maltratada hasta un punto que ya no podía tolerar.”
Esta es la historia de Rosa Parks, una auténtica rebelde. Su acto de valor en aquel lejano 1955 fue una gran inspiración para muchos. Cuando Rosa conoció a Nelson Mandela, luego de que fuera liberado, Mandela le dijo: "Usted me dio ánimo todos estos años en prisión."
De hecho, ella y otras personas de color se habían negado a dar sus asientos en los autobuses. No sabemos sus nombres. Son aquellos héroes anónimos. Muchos luchan. Muchos son rebeldes. Y su valor ha fortalecido el valor del ser humano. Nunca se sabe cuándo llegará ese momento mágico en que cambia el curso de la historia.
Este año, la Oficina de Correos de Estados Unidos emitió una estampilla denominada "Rosa Parks Forever," una muestra de la marca indeleble que dejó su activismo y la valiente decisión que tomó aquel día en Montgomery, Alabama.
Rosa Parks no era ninguna “costurera cansada.” Como decía Bertolt Bretch: "Hay quienes luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."